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domingo, 23 de marzo de 2014

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Y cuando todo se acaba, cuanda ya se ha ido, hasta deseas tener lo malo de vuelta, para que así también regrese lo bueno.

El cuento se ha acabado, y el libro se cierra.
Ahora toca echar (te) de menos.Quedarme con tus besos, pocos, pero infinitos.

Toca decir adiós a algo que quizás que nunca hubiera comenzado hubiera sido lo mejor, aunque de nada sirve pensar que hubiera sido si mi camino no se hubiese cruzado con el tuyo, si de sobra sé que te hubiera buscado aún sabiendo que no te encontraría.

Maldita la hora en que te fuiste, o maldita la hora en que me voy yo.

Maldito todos los pretextos que no nos han servido para hacer que esto, o nada, funcionara.
Maldita tus ganas de buscarme en otra cama y maldita yo por dejar que otro entre donde deberías estar tú.

Quizás ya no vuelva a verte, ni tocarte, ni sentirte como aquella vez, pero siento la necesidad inexplicable de decirte, que yo contigo he sido mucho más feliz de que en los libros se dice que se puede. Un libro que llega a su final, algo que jamás volverá a leerse.

Ya no creo en el destino, ni en que los caminos se encuentren, porque esta vez el camino se pierde, por que tú lo decistes.

Quizás sea la manera más estúpida de decirle adiós a una persona, pero si la forma más sensata de despedirse sin que duela tanto. Y es que ya te lo dije, querer no puede doler tanto.

Sé feliz y cuidate,  porque esta vez es para siempre.

sábado, 1 de febrero de 2014

Tenía mucho que perder, y perdí.

Sábado noche, vestido negro de encaje, sonrisa roja y los tacones tan altos como mis " yo puedo".
Era la única chica entre miles, no sólo porque estuviese sola, si no porque mis intenciones eran y son diferentes que a las de cualquier otra.
Aquella noche me senté, pedí una copa, o dos, o quizás tres, y sonreí. La gente no se percataba de que mi sonrisa no era para ellos, si no para mi misma.

Jugaba para perder, para perderme y ENCONTRARTE.
Nunca había creído en supersticiones, pero aquella noche jugué a doble o  nada. Me mordía los labios, masticaba los miedos y me agarraba a cualquier cuento que no se convirtiera en historia.
Tenía mucho que perder, y perdí.

Fue entonces cuando me dí cuenta de que buscando no siempre se encuentra, que el azar reparte suerte y no compañía.
Pero también aprendí que el amor no es otra cosa que tener todos los ases debajo de la manga, y querer apostar siempre y únicamente por una misma persona. Aunque sea la única que no quiera jugar.

sábado, 18 de enero de 2014

el quizás vuelvo.

Nos terminamos, sin saber que hay libros que pueden leerse toda la vida, en los que el final nunca llega, aunque no queden páginas que pasar y los protagonistas escriban en la contraportada.

Y aun así nos terminanos como quien acaba con una noche cerrando los ojos , como quien no lucha por ver las estrellas por no soñar. Como quien se corta las alas aún teniendo ganas de volar.

¿ Cómo le explico a la noche que ahora ya es siempre madrugada porque tú no me enciendes la vida? Ni los días...

¿ Cómo le explico al cielo que se convirtió en subsuelo desde que no huyes a mi lado?

Que mis relojes siguen parados.Que no saben andar sin ti. Que ahora a donde llego tarde es a mi misma.
El error puede ser que yo te quise muy pronto, pero  lo hice para siempre, aunque tú lo dudes.
Porque estás, tú siempre estás aunque no estés.

Que eres la historia más bonita que jamás conté, aunque yo haya leído otras historias.
Pero a ti, te leí, te escribí, te sentí, te reí, y sobre todo te lloré.

Que siempre me gustaron los puntos suspensivos, el final abierto, el quizás vuelvo.

Porque no existe forma humana de hablar de libros, de días de relojes, de vuelos, de noches, de finales ni principios, sin hablar de ti.Y es una pena, que tú no estuvieses nunca la mitad de seguro que yo, de que esto merecía la pena.


miércoles, 15 de enero de 2014

que no llegue nunca el 14 de febrero.

Quererte es triste, porque no dejo de notar que estás tan lejos, y que no puedo hacer nada para superar ese silencio que te calla cuando me miras y de alguna forma intentas hacerme saber que no va a funcionar esto. Nunca me había sentido tan solo, ¿sabes? Y luego me abrazas y ya no me abriga tu cuerpo como antes, y no obstante no quiero que dejes de abrazarme. Dilatar el daño con tal de saber que sigo teniendo la capacidad para sentir cualquier cosa, en definitiva. Sé que está mal. Pero ahora tengo ganas de besarte y hacerte el amor y fantasear con que quizá no vaya a quedarme con las ganas. Cerrar los ojos y verte ahí, en ese vacío que llevo adentro, y tú llenándolo. Joder... sólo quería eso: despertar y saber que hay alguien que te necesita; sino uno se siente apagado, como una farola encendida a mediodía. Pero ya, ya lo sé. Ya he aprendido que tener la necesidad de algo no quiere decir que vaya a satisfacerse, porque la vida es así. Y que si te digo lo mucho que te quiero tú sólo vas a imaginártelo, pero no a sentirlo. Es desesperante, y creo que he encontrado un universo en esto, y cuando me asomo a mirarlo me entra vértigo porque noto que no puedo controlarlo. Parece magia, un día conoces a alguien y después tienes la sensación de que todo lo que habías conocido hasta entonces no era tan importante. Y que lo que sabías del amor o de la poesía eran sólo gilipolleces, porque la realidad es que es mucho más intenso. Coger a alguien de la mano y notar que su mano es también la tuya, y mirar a unos ojos que te miran y también son los tuyos. Conocer una boca y sus esquinas, y cada centímetro de un cuerpo desnudo sobre una cama. Qué bello paisaje. Y cuando no puedes dormir, mirar dormir a la persona que está a tu lado, es otra forma de soñar. Y sólo quería decirte toda esta mierda. Extralimitarme por una vez. Lamer la herida, porque tenía una presión en el pecho horrible. Un nudo en el estómago compuesto por esas cosas sobre las que me daba miedo hablar. Y ahora estoy mucho mejor, te lo juro. Pero aún tengo ganas de besarte.

sábado, 4 de enero de 2014

Lo he intentado todo, excepto lo que funcionaba. He intentado sentir, pero no ser. Intenté querer, y no quedarme. Intenté ver, pero no mirar. Será que es demasiado tarde, y a estas horas nunca es pronto para llegar a ningún lugar. Caminé hasta entender que no iba a ningún sitio, pero ya estaba muy lejos. Muy lejos para volver, o para llorar y que sirviese de algo. Quisiera romperlo todo. Romperme. Quisiera cambiar lo necesario: las cicatrices. Embadurnarme en la piel de cualquier otro. Despertar al lado de quien quiera ser amanecer en mi vida. Y fumar excesivamente.
Pasará el tiempo, los años, los inviernos congelando las hojas, la primavera coloreando las sonrisas, el verano divirtiendo a los termómetros, y yo seguiré aquí, en esta indecisión de no saber moverme entre los escombros. 
Pasarán mis besos por otra boca, y mis manos por otros cuerpos. Mi pasión incendiará otras camas, y la noche apagará a aquellos que estén solos. Lloraré cuando la soledad no pueda fregarlo todo. Cuando los charcos de la desesperación sean más profundos que la esperanza. Me mirarán y yo cerraré los ojos.Y al final, cuando ya no queda nada, seguirá brillando esa luz en el túnel. Ese empujón hacia atrás, cuando estás en el borde. ¿Lo entendéis? Siempre no será más que otro comienzo. Y el tocar fondo no será más que una superficie distinta. Tú ponme otra cerveza, corazón, que me falta alcohol para compensar mi vida. Si tú supieras, y si yo ignorara cómo saber callarme tanto. No gritar tan hacia adentro, de donde el sonido no sabe salir.

domingo, 15 de diciembre de 2013

lo que vale dura, lo que no se pierde.

Creía que en las ciudades llenas era imposible sentirse solo.
Luego aprendí que los sitios grandes también pueden estar vacíos cuando estan a rebosar de gente que ya tienes, pero sigues sin querer sonreír.
Nunca antes había sentido una navidad tan vacía en una ciudad tan llena.
Creía que la felicidad no cabía en los espacios pequeños,pero juro que me conformaría con un par de horas acurracada en ti en el sofá más cutre de todos.
Porque nadie sabía hacer de una noche un mundo, un soplo de aire a la rutina.
Una ilusión diaria que crecía por lo que valía.Pero lo que vale dura, y lo que no se pierde.

Confiar en el mañana es uno de los valores que conlleva a la distancia. Y querer confiar en que volverás, serían verbos bonitos si se hacen de verdad. Era bonito cuando tenía alguien con tanto valor, como el que tenías tú.
 Y digo a mi lado, porque aunque ahora no pueda tocarte, si tropiezo, tampoco me caigo. Por eso quería quedarme contigo, porque sabes sujetarme el mundo cuando se me viene encima, cuando la Navidad venía más gris que blanca.


viernes, 13 de diciembre de 2013

quizás.

Puede que ya no seamos nada, pero hace tiempo fuimos algo.
Para mí, a pesar de lo malo, del vacío que dejabas cuando me dejabas sola tiritándo en pleno agosto, lo fuistes todo, y eso, en cierto modo me tranquiliza.
Ahora sabes quien soy, como soy. Un ogro en ocasiones. Ya sabes que nunca me gustó regalarme los oídos. Soy más de ser defectuosa que una maravilla, ya lo sabes corazón.

Ahora, quizás sepas quienes fuimos, pero no tengas ni puta idea de lo que somos ahora.
Sabes que me encantaba llevarte la contraria y mirarte las espaldas cuando dormías.
Me quedo más tranquila si pienso que ahora cuando me veas, no me echarás de menos, pero te acordarás de las veces que estuve a tu lado, de alguna que otra tarde, y de la sonrisa que nos sacábamos.

Ahora me quedo más tranquila, porque me verás sonreír y puede que te arrepientas de no ser tú el motivo de mi risa.
Y quizás, sólo quizás, te pares a pensar de todo lo que te quise, de lo mucho que pude regalarte y enserñarte, pero que tú a penas me dejastes.

Y quizás, solo quizás, te des cuenta de todo lo que perdimos, o mejor dicho, perdistes tú.

martes, 10 de diciembre de 2013

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Y cuando todo se acaba, cuanda ya se ha ido, hasta deseas tener lo malo de vuelta, para que así también regrese lo bueno.
El cuento se ha acabado, y el libro se cierra. Ahora toca echar (te) de menos.Quedarme con tus besos, pocos, pero infinitos. Toca decir adiós a algo que quizás que nunca hubiera comenzado hubiera sido lo mejor. De nada sirve pensar que hubiera sido si mi camino no se hubiese cruzado con el tuyo, si de sobra sé que te hubiera buscado aún sabiendo que no te encontraría.
Maldita la hora en que te fuiste, o maldita la hora en que me voy yo. Maldito todos los pretextos que no nos han servido para hacer que esto, o nada, funcionara. Maldita tus ganas de buscarme en otra cama. Y maldita yo por dejar que otro entre donde deberías estar tú.
Quizás ya no vuelva a verte, ni tocarte, ni sentirte como aquella vez, pero siento la necesidad inexplicable de decirte, que yo contigo he sido mucho más feliz de que en los libros se dice que se puede.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Sabes que te espero, que es cuestión de esto.

Siempre fue mucho más fácil esperar al sol,que no andar buscando.
Siempre fue mucho más fácil despertar contigo,que no hacerlo sola.
Siempre fue mucho más fácil.

Hoy quizás lo más difíciles saber que todo se fue marchitando.Saber que lo nuestro era, lo nuestro
era mucho más de lo que estoy contando.Hoy es mucho más difícil que nadar sin agua,que volar sin alas,que caer sabiendo que ya estoy sentada. ¿Sabes? Somos dueños, somos vida y somos versos.
Somos como el eco del que tuvo mucho más que besos.Somos los que saben, los que dicen lo que vale,los que inventan los paseos que hoy nos dejan ser honestos.Somos parte de esta historia y para siempre.Somos los que un día lo soñaron, somos vida,somos uno y somos fuertes...mucho más que ayer.
Siempre fue mucho más fácil decir te quiero,que tener que imaginárselo.

Hoy quizás lo que fue nuestro necesite un tiempo para ser perfecto.
Sabes que te espero, que es cuestión de esto,somos mucho más de lo que está pasando.









domingo, 1 de diciembre de 2013

fuiste canción en mis mañanas.

Aún recuerdo la noche en que nos conocimos.La mejor fecha del año créeme. Me acuerdo de cada detalle, de cada palabra, de cada vez que me mirabas,de casa sonrisa, como olvidarla.
No te conocía pero algo dentro de mí me obligaba a hacerlo.
No tarde más de una semana en volver a verte. Para que engañarnos, de saber que no ibas a estar ni siquiera hubiera pensado que te diría la próxima vez te hubiera visto revolver la esquina de la calle en la que deseaba que volvieras aparecer. Llegaste directo y sin portazos, sin avisar, como la primera lluvia del invierno, como una bala directa a la herida,como tus ganas de tocarme y llegarme al corazón. Entonces ocurrió.Te besé, o nos besamos, o no lo recuerdo bien, pero te juro que lo único que recuerdo es que hubiera parado las manillas del reloj en ese momento contad de no volver abrir los labios si los tuyos no estaban cerca.
Hacía frío, lo recuerdo bien,pero encendiste una primavera en mí que aún no ha logrado llevársela el nuevo invierno, ni borrarla otro verano que venía con más fuerza que tú.
Siempre he pensado que hay gente que sabe ser magia aunque nunca llegue a saberlo. Fuiste el mago sin chistera que consiguió que volviera a volar aún teniendo las alas rotas del vuelo anterior. Fuiste barco para un náufrago que llevaba mucho tiempo solo esperando a que alguien lo salvara de su isla. Fuiste la almohada de mis noches y las nuevas ganas de volver a ilusionarme. Fuiste una canción en mis mañanas,fuiste mi canción, la que aún tarareo por las noches cuando me acuerdo de ti.
Fuiste infinito donde antes solo se podía contar hasta tres.
Nunca he dejado la ilusión al otro lado del mundo de despertarme una mañana y verte al otro lado de mi sábana, del paraíso de las noches infinitas que tienen voz y dueño desde que te ví. Y es que te quise y te quiero , aunque estemos destinados no ser.

sábado, 30 de noviembre de 2013

2:18.

Espero no volver a tener que echarte de menos, espero que vuelvas aunque aún no te hayas ido.
Espero que no tardes mucho y que  no me haya dado tiempo a  olvidarme de tí.





" VUELVE, que la vida es  puta y me hace daño si tú no me defiendes."

puedo volar si te miro.

Soñaba con que me dijeras "Estoy aquí para arreglarte la vida, enana". Lo he soñado muchas veces, como si no hubiese otra forma más cruel de recordar que no lo has hecho nunca. Que será a otra a la que le estés quitando las bragas y cuyo nombre gritarás en mitad de los orgasmos. Ya ves que aquí sigo, arañándome, aunque seas tú, estando tan lejos, quien me preste las uñas. Ya pongo yo la excusa, que no he aprendido aún a pasar página conscientemente, sino que releo los errores hasta que no puedo más y me desmayo. Soy el vaso medio vacío de esperanza con expectativas de que lo rellene tu boca. Ven y nos vamos, tengo las maletas hechas para mudarme de toda esta soledad, lo juro. Yo te pago el taxi hasta mi casa, tú sólo sonríe y haz como que soy algo más que la chica de las poesías, que soy la mujer de tu vida,yo que sé, y que no sabías vivir bien hasta que te cogí de la mano. Puedo volar si te miro. Planear por el cielo de tus párpados y luego aterrizar sobre tus labios entreabiertos, que me dicen "entra". Y yo no quiero quedarme fuera. Quiero algo más que nada, algo más que una llamada perdida, una carta tuya cuando llega el cartero. No creo que sea soñarte, sino esperarte desde muy temprano, y mientras llegas yo te imagino llegando con prisas, y al verme aceleras, como sucede en las películas, y como si tardar en abrazarnos un segundo más fuese toda una vida menos. Soñaba con que no me hiciese falta soñarte, y con que me saliesen ojeras por invertir el tiempo para dormir en mirarte. Y también con que despertases y me dijeses aún con los ojos medio cerrados "Estoy aquí para arreglarte la vida, enana". Y yo sería capaz de destrozármela con tal de que te quedases un día más.

será porque el cielo no tiene memoria.

Se me acumulan los portazos. Aún no he aprendido a no llorar con las despedidas. Es que me parece que los finales comienzan siempre algo muy triste: el echar de menos, el medir la distancia que nos parte en dos los corazones. Yo qué sé o hasta cuándo, por las noches miraba las estrellas y era bonito, será porque el cielo no tiene memoria, y no me recordaba a ti. Siempre hay que despertar. Abrir los ojos y no verte. Abrir los ojos y cerrar fuertemente las manos alrededor de todas estas ganas que tengo de que las cosas mejoren algún día. Algún día, cuando deberías ser tú. Y tú, cuando no deberías haber sido nunca. Te prometo que estoy intentando atardecer todos esos días que vivimos. Ojalá el mundo deje de girar.

jueves, 28 de noviembre de 2013

ya no quieren escribirte.

Cansada de dar abrazos vacíos y echar miradas al aire. Ya no te busco en bares vacíos ni camas revueltas,ni siquiera te sueño de noche. Ahora es el corazón el que me pide vacaciones y no la cabeza. Mis pies ya no salen a buscarte porque saben que corren el riesgo de no encontrarte, que hace tiempo que ya no te encuentran. Mi boca ya no grita tu nombre y mis ojos hace tiempo que dejaron de verte conmigo. Mi cuerpo hace siglos que no te siente y días que ya no te echa de menos. Quizás las cosas cambien, o quizás ya estén cambiando, y ahora son mis ganas las que están en otra cama que ni si quiera se parece a tu nombre. Porque quizás no tenga tan claro que ya no te quiera o que mis ganas de hacerlo hayan empezado a descender. Pero si de algo estoy segura, es que mis manos han dejado de ser tuyas, porque ya NO quieren escribirte.

lo hicimos mal, como el invierno con las rosas.

Que podría romperme sin dejar de sonreír. Y también no pedirte que te quedes, aún sin saber cómo seguir si te vas. Podría tropezar a cada paso, estando en el mismo lugar. Y curarme lo suficiente para que sin dejar de doler no me sangren las heridas. Puedo mentirme, pero no creerme. Te diré que todo va bien, pero luego me callaré la tormenta y el naufragio. Me ahorré el cambio de tus gustos por mis manías, y me diré al verte con alguien, simplemente, que no estás conmigo, porque duele más pensar que te están abrazando otros brazos que pensar que no estás con nadie. En qué momento sumar los errores se convirtió en restar la distancia. No sé cómo terminamos siendo distintas esquinas de una misma calle, llena de todas esas veces que no pudimos mirarnos a los ojos. Lo hicimos mal, como el invierno con las rosas. O como las segundas partes que nunca fueron buenas. Y es que cómo acabar cuando aún todo parecía el comienzo. Cómo despedirse en la antesala de un orgasmo. Cómo decir adiós, en lugar de morderte la boca. Es tan difícil retirarse a tiempo de la partida, recoger la ropa antes de que la moje la lluvia, huir de la catástrofe, sobrevivir cuando ya me habías disparado. Es una pena, pero me gustaría que para llegar a la superficie no tuviésemos que tocar antes el fondo, y darnos cuenta entonces de lo lejos que estamos de volver a estar cerca de alguien. Porque en realidad la distancia nunca fue otra cosa que no saber cómo acercarme, ya dolido del contacto, de tantos cuerpos y de todos aquellos portazos, banda sonora de no sé cuántos insomnios. He perdido la cuenta.No me preguntes a dónde voy.

XXVIII.

Tengo miedo de perderte por falta de interés o exceso de ella. Tengo todas las razones del mundo para pedirte que te vayas, y muy pocas para que te quedes a mi lado.Pero no puedo hacerlo,porque necesito sentir que tú también quieres estar conmigo.

martes, 26 de noviembre de 2013

Yo..sí.

Dicen que la energía no se crea ni se destruye, que sólo se transforma. Lo mismo pasa con la tristeza. Podría llover. Alguien debería reconocer que las cosas no van tan bien como decimos. No sé a quién estamos intentando engañar. También dicen que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Podría ser, pero no creo que sea tan fácil autoengañarse. Cerrar los ojos no va a evitar el golpe. Ni abriendo el paraguas vamos a salvar al mundo de mojarse. ¿Habéis llorado alguna vez bajo la lluvia?.Yo sí.

lights will guide you home.

No sé si te das cuenta amor, de que cada día que no pasamos juntos es un nuevo mundo en el que nunca sale el sol. La gravedad tiene otra ley, y me sostengo siempre entre la soledad de una cama vacía y el cielo, donde pienso que debes de estar escondido tú. No esperes que te diga "ven", porque me han dejado afónica todas esas veces que se lo dije a alguien y se fue. De la vida no sabré mucho, lo finjo casi todo como hago con la mayoría de las sonrisas, pero intuyo que tendría más sentido si estuvieses aquí. Habré visto demasiadas películas de amor, quizá. También es cierto que nunca terminé de leer Romeo y Julieta porque ya me sabía el final. Aquel suicidio me recuerda a la poca distancia entre nosotros. Los kilómetros, incluso los milímetros que nos seperan saben pegar, y además donde nos duele. Escucha gritar a mis ojos, que también saben necesitarte cuando te ven y no encuentro palabras para pedirte que te quedes. He edificado todo un laberinto con las excusas que he puesto para no volver a intentarnos, y es que me da miedo que seamos de usar y tirar, y que todo lo que siento pueda sentirlo por cualquier otro. No quisiera brillar unos segundos y apagarme, ¿lo entiendes?, ni ser como esa colilla muerta en el cenicero que alguna vez sostuviste en tu boca. Carga el arma y dispara, corazón. Dispárame hasta que te duela también a ti. Te prometo que no voy a gritar, ya estoy acostumbrado al dolor.

haremos el amor entre los escombros.

Cuando dejemos de intentar sobrevivir al domingo, y cuando la lluvia nos moje sin calarnos, y ya la distancia no nos haga daño, y los sueños terminen antes de que despertemos, y no dediquemos insomnios, ni nos abriguemos de las madrugadas, y los inviernos no nos duren toda la vida, y amemos a alguien menos roto, y sepamos qué y cuándo, y la rutina no entre sin llamar a la puerta, ni tengamos la necesidad de ahogarnos menos, y los abismos seamos nosotros y nadie pueda salvarnos, y la herida escueza hasta quedarnos dormidos, y no le busquemos sentido a toda esta mierda, ni una salida, y cuando los atardeceres ya no nos parezcan bonitos, y ningunos labios puedan besarnos poemas, o recorrer nuestro cuerpo en busca de respuestas, y se nos pasen las horas volando, y nosotros andemos sin ir a ninguna parte, y abandonemos a la esperanza antes que ella a nosotros, y las catástrofes nos enamoren menos, y cuando el insomnio sea un recuerdo y las ojeras una fotografía, y los rostros y las sonrisas se nos acumulen, y tirarse en la cama sea nuestra forma de seguir. Cuando pase todo eso, y ya estemos perdidos, ojalá en ese mismo lugar a donde ningún camino conduce haya llegado cualquier otra persona. Hay quien sigue creyendo que para tocar fondo hay que hundirse, pero quizá sólo haga falta no haber encontrado nunca la superficie. Haremos el amor entre los escombros.

Hubieses sido la isla perfecta.

Sólo nos quedaba soñar en aquellas noches, tan frías, o tan solas, tan en las que nosotros nos quedábamos mirando el techo de nuestra habitación, esperando que se hundiese junto a nosotros. Y el tiempo pasando, la madrugada nunca ha dejado de recordar, de morder la herida. Y luego estaban las ojeras. Si hubiese alguna otra forma de salir a tiempo, antes de que el camino se volviese cuesta y nuestras fuerzas fuesen las de otro cuerpo. Si llega el invierno antes que tú, a quién me abrazaré para combatir el frío. O quién evitará la escarcha en mi mirada, la sequedad de mis manos, que ya sólo tocarán el fondo. He sobrevivido hasta hoy, quizá para encontrar una forma más digna de morir mañana, que no sea recordando aquel irreversible retraso que se alargó toda una vida. O eso me parece. Yo te esperaba sin saber si vendrías, o si de venir, si irías a parar a alguna otra parte; a cualquier otra boca. A salvar las ruinas con otro nombre, que también necesitarían la calidez de tus labios. Vivir ha sido siempre un verbo relacionado con necesitar. Y necesitar siempre me ha recordado a ti. Y tú, bueno, siempre me has recordado a las ventanas en los días de lluvia, donde las gotas se estrellaban y descendían. Yo nunca supe bailar bajo la lluvia, y siempre le temí a las tormentas. Debí haberme atrevido a naufragar contra tus brazos. Hubieses sido la isla perfecta.