Páginas

martes, 5 de noviembre de 2013

El amor nos salva.

Me gustaba recién levantado, cuando tenía el pelo despeinado y no sonreía porque tenía sueño.
Me gustaba cuando se levantaba con olor a tabaco y alcohol de la noche anterior. Me gustaba hasta cuando se quejaba de que quería dormir solo sin abrazos, y me tocaba mirarle de espaldas.
No le he visto llorar, pero he visto silencios por otra que no era yo y eso me quemaba por dentro.
Podía ser otoño algunas tardes, y otras tanta primaveras. Verano cuando lo abrazaba e invierno cuando lo veía marcharse y rompía todas las esquinas de mis huesos.
Por aquel tiempo, sin ser feliz, nunca he estado tan cerca de no estar triste.
Nunca pensé que durariamos demasiado cuando ni siquiera había algo por lo que durar. Eramos personas de paso, trenes vacíos en obras. Una pena que no me hubiese dado cuenta de ello a tiempo.
Me sentía en guerra cuando lo veía aparecer, pero la paz llegaba cuando me quitaba la ropa. Nos deseabamos hasta morderno la lengua.
Ahora me quedo sin aire cuando grito que vuelvas, pero nunca vuelves.

El amor nos salva sabes, la cuestión es aprender a sobrevivir decentemente cuando se marcha dando un portazo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario